Abril 17, 2014
Snapshots

Noviembre 20, 2013
Una vuelta por la laguna de Walden Pond, el Montseny

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Noviembre 14, 2013
Manchester beneath the Moon, una crónica de King Krule en la ciudad

Hey,  good name for a band!” dice un chaval holgado que se cruza con nosotros rodando lento en su BMX, señalando mi nueva sudadera del grupo autóctono por excelencia del barrio. Estamos en Salford, el distrito de Manchester cuna del grupo Joy Divison, lleno de antiguos edificios industriales de ladrillo, que bajo el cielo encapotado desprenden el espíritu del oscuro Closer (1980, Factory Records).

Cruzamos la calle de nuestra pensión, sobre un typical pub con muchos discos viejos en las paredes,  y pasamos por debajo de las vías del tren para llegar al río Irwell, por el Bridge Street, una de las puerta al corazón de Manchester. Viejas construcciones se alternan con paradas de chicken y fish and chips, pubs, y altos edificios de vanguardia. Y con peluquerías, muchas peluquerías que se suceden casi pared con pared. Deben ser las siete y media de la tarde y los ingleses (y sobretodo las inglesas), sobreponiéndose al frío de otoño, ya empiezan a pasearse con sus galas y su fiebre del sábado tarde-noche por los alrededores del gran centro comercial. Doblamos una de sus esquinas hacia High Street, y repasamos con la vista cada cartel en busca del Ruby Lounge, la sala de conciertos dónde actúa el chico de la voz rota que berrea cuentos de amor sórdido, King Krule.

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Acaban de abrir la sala, y la cola empieza a desfilar hacia el umbral de la puerta. Me doy cuenta de que no he comido nada desde mi abundante y calórico English Breakfast, así que compramos un par de sándwiches fríos y unas latas en el supermercado. Nos los comemos observando cómo la cola se disipa dejando atrás algunos fumadores, a los que nos unimos para cerrar el selecto menú. Finalmente nos bañan las luces rojas de la antesala del Ruby Lounge, y bajamos a unos 6 pies debajo la luna, escalón a escalón.

Justo al llegar suben al escenario los británicos Filthy Boy, con su Smile That Won’t Go Down (2013, Stranger Records) bajo el brazo y la actitud del rockero seductor mundano, dispuestos a salir de ahí con alguna chica emocionada. Con su algo de Nick Cave, su algo de Iggy Pop, su otro algo (según he leído por ahí) de Franz Ferdinand y unas introducciones musicales que me recuerdan a las canciones de Tom Waits, estos muchachos de sesera sucia saben animar a todo el público con su genuina mezcla de estilos y sus letras desvergonzadas y turbias, “…there’s no inhibition in me, to rid myself of all my fantasies”.

En cuanto todo está recogido y repuesto para el cabeza de cartel, y aparecen el bajista James Wilson y el batería George Bass para hacer un par de pruebas, se crea un efecto imán que llena la zona delantera del escenario y nuestro alrededor de un público expectante. En unos minutos entra el equipo al completo al escenario, cada uno se dirige a su rincón con determinación y salero, y el muchacho larguirucho de pelo bermejo que se mueve por el centro intercambia un par de instrucciones con su comité entre el ruido y aplausos del público, coge su guitarra y la rasguea por primera vez.

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Con la mirada estricta enfoca firmemente hacia delante, tiene la rabia contenida en sus ojos y su voz se desata en un grito “Another disappointed soul…”. King Krule, crooner moderno, empieza a relatar la visión decadente de su South-East London particular, con las historias de amor agridulce que ha vivido en él.

“I know when I look into the sky there’s no meaning,

And I’m the only one believing… that there’s nothing to believe in”

El público corea sus frases desde el inicio y eleva el canto enarbolado del joven Archy Marshall, que con tan sólo 19 años está presentando su disco debut, 6 Feet Beneath the Moon (2013, XL Recordings), alrededor de Europa y Estados Unidos. El bajo empieza a sonar y King Krule, junto a su guitarra, pide que el techo caiga para quizá poder escapar, en una versión más orgánica de su tranquila canción Ceiling. “That’s from my last EP”, advierte Archy al finalizar la canción; y cuando Jack Towell, el guitarrista, aporrea por primera vez la MPC, todo el público sonríe con complicidad ante las buenas vibraciones de la instrumental de Bleak Blake, que en su interior guarda un mensaje sobre el deseo onírico frente a la realidad. Mi chica me da un toque para que atienda, que ésta le gusta mucho.

Con los primeros acordes de A Lizard State, nos ponemos alerta y al sonar la batería todo el público baila desenfrenado sobre la mestiza instrumental que une el ska, el rock & roll y el rap, bajo la pesada pero ágil voz de King Krule. Los ingleses bailan, mucho, pero la canción muta en una balada lenta en la que el crooner canta despacio, y poco a poco la canción se apaga en el lamento “Baby blue… oh, it’s true, one day I’m gonna have you”. El descanso tras el tema no da para mucho, pues casi inmediatamente, un King Krule desprovisto ya de su guitarra, agarra el micrófono vehementemente y se mueve por todo el escenario casi a espasmos, cantando con fuerza y sentimiento la increíble Krockadile, que el público sigue cómo puede mientras mueve el esqueleto, hasta llegar a la calma que el silencio de la batería y las lentas notas de la guitarra brindan, contrastando con los gritos y gemidos de Archy, que retoma el impulso, y pone punto y final a la canción.

Debemos estar en el punto álgido del concierto, porque hay un feedback de energía increíble. Y parece que va a más cuando la MPC vuelve a entrar en juego con el cálido sonido que abre The noose of jah city, la canción por excelencia del muchacho desde que en noviembre de 2011 editara su primer EP, King Krule EP (2011, True Panther Records). Se oye una ovación al empezar, y el público se metamorfosea en una gran coral en pleno corazón de Manchester, cuya voz universaliza el himno a las vidas que van a la deriva y sin rumbo, andando por la ciudad enlatada, sin esperanza de salir de ella.

“It eats away at the brain, as your strain to try and maintain,

felt the same…

I’m always to blame, it took my days out of place and integrates

and negotiate… a loss of faith”

A ésta, la siguen Greyscale y Baby Blue, la balada para bailar lento con tu amorío, y el single previo al disco, Rock Bottom, que con su riff de blues y su especial dedicatoria nos tira unas cuantas décadas atrás, con el estilo chapado a la antigua con el que tan bien se desenvuelve el artista.

King Krule cuelga de nuevo su guitarra al cuello y empieza a tocar Easy Easy, la canción que sirvió de adelanto del disco, ejecutada con toda la energía que ha hecho brillar a la banda en directo. Se nota que el público le ha dado vueltas y más vueltas al tema, porque aún estando en la recta final del concierto, la cantan hasta que se apaga “because when you are going through Hell… You just keep going”.

Y suena Out getting ribs (2011, House Anxiety Records), el single debut del artista aún bajo el apodo de Zoo Kid. “¿Sabes que el título es por un dibujo de Basquiat? La guitarra del estribillo me mola mucho”, digo. El público empieza a dar palmas rítmica y (algunos) arrítmicamente, siguiendo el bajo y la percusión de la canción de desamor por excelencia del cantante (Pam… PamPam, Pam… PamPam).

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La banda se va del escenario entre aplausos. Deja atrás el público gritando “We want more! We want more!” una infinidad de veces, hasta que saltan al escenario de nuevo para regalar el jazzy La Lune, el tema que ha sacado el de South-East London tras su disco, y que interpretó por primera vez en la BBC Radio1 Session que hizo en agosto.

En una entrevista del periódico The Guardian, Archy nos hace imaginar “a king crawling through the city on his hands and knees (…) It’s aristocracy at the very bottom”. Y así es cómo abandona el escenario, arrastrándose por las calles tras haberse hecho rey de todo nuestro pesar.

Noviembre 12, 2013

FINGERIN’ BARCELONA

Julio 4, 2013

BENVINGUTS (HAIKURT)

Abril 10, 2013
مرحبا


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Febrero 27, 2013
Problemas en el ágora

El último sábado antes de la cuaresma, o sea el finde pasado, asistí a uno de los actos de comunión fraternal que profesamos con religiosa constancia yo y mis amigos: salir de verbena a la discoteca del pueblo. Ésta vez pero, terminó en pelea.

Verán, con el chumba chumba de la discoteca sonando de fondo, en el parking del polígono dos chicos empezaron a discutir con otro grupo (más numeroso),  y la discusión fue subiendo de tono. Tanto es así que de repente los dos chicos se vieron acorralados por aquellos a quienes habían empezado a increpar, y se dieron cuenta de que la habían cagado. En un burdo intento de lidiar con el fatalismo de su futuro más directo, uno de los chicos hizo acopio de su valor (o de su miedo) y trató de iniciar un diálogo con “los malos”. Pero de nada sirve el chubasquero cuando ya ha empezado a llover a raudales, y menos cuando has sido tu quien has empezado a danzar un torpe tango bajo la lluvia con una rosa negra entre los dientes.

El aparcamiento de la discoteca es sórdido y esta recubierto de concreto. Si a éste lindo paisaje le sumas un ambiente enturbiado por las copas y los flashes de las luces de colores, y el sofoco de las faldas cortas; no hay nada que diste más de una calmada clase de sofismo clásico en una academia o incluso de un soleado ágora griego. Por cierto, a pesar de lo ideal de la atmósfera griega, qué le debió suceder a aquellos corintios que debatían empedernidamente en el ágora el día en que la República Romana le dio por masacrar su rico estado? Pues seguramente después de soltar cinco segundos de charla antibelicista, se quedarían sin su testera.

Y claro, luego todos tristes. Ellos porqué ya no eran corintios (ni tan siquiera eran griegos!), sino porque ahora eran greco-romanos. Nosotros tristes tan solo por las reliquias perdidas y algún museo menos en nuestra lista de “museos no visitados”.
Con esto quiero decir que nadie se acuerda mucho del bando de los perdedores, ni tan siquiera los profesores de primaria que con su infinita bondad predican que “todo se puede solucionar hablando”.

Así que mejor no nos metamos en fregados de los que luego no podamos salir, y si hemos de hablar con bestias, al menos hagámoslo en su idioma. Y sino que se lo digan al chico del ojo morado, que acabó dejando las clases de repaso para apuntarse al gimnasio.

Febrero 22, 2013

Els bombers no participaran en desnonaments [ENTREVISTA a Antonio del Río]

Febrero 15, 2013

DARRERE ELS OPTIMISTES

Enero 20, 2013
Barcelona, kindred soul II

Now the music is off. However, I pass next to a little pub and a voice tells me “There’s something up there”. Smooth strings swept me inside the club and when I’m in, tech-house percussion starts to take my body. I’m Mr. Stranger walking around the club and looking at all that crystallized eyes. A synth starts to sound at the moment I’m going upstairs, like if I was increasingly getting high. Finally I find a door and I go out while the music starts to fade out; no, it’s not the sky but the rooftop. There’s a loner girl smoking a cigarette, and I don’t know why she’s like “I was fucking waiting you”.

Now I’m with that girl, driving on my way. The first frame shows the shortie emptying the ashtray of my car. There’s on the radio a pretty low pitched girl voice over a melody that reminds me of Untrue or Street Halo. I’m going fast down the road in order to arrive to my room with that brown-eyed smoker girl. The song is getting smoother when we leave the car. We go upstairs and I open the door while she’s putting off the cigarette. We finally arrive to the bed and an amazing, melancholic melody, with a piano, an afro-Cuban influenced break, a note of a trumpet and a high pitched voice brings the magic between this two nude spirits.

Now I’m up against the wall, she’s gone and I’m looking through my window while the skyline tries to afflict me. She’s my city, and sings with a mellow voice: Hey you, kindred soul.

Enero 17, 2013
Sopa solidària - BCN comparteix el menjar


Enero 7, 2013
Con las dos manos

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Te lo encuentras por la calle Valdonzella, justo encima del Macba. Hace mucho que
no le veías. No le incomoda mirarte a la cara, aunque falten unos diez metros para
estar suficientemente cerca como para daros la mano. Te habías olvidado de lo
guapo que era el muy cabrón.

Y te da la mano, con las dos manos. En parte es un alivio, porqué por un momento
la cosa apestaba a simulacro de abrazo, pero no. Es un saludador, un tío simpático,
no le importaría saludarte dos veces con las dos manos la misma mañana. Parece
que le ha encantado encontrarse contigo y parece estar hecho para sonreir mucho
y parece estar hecho para recordarte que te has quedado medio calvo y que él
tiene un pelazo envidiable.

Y no hace falta que preguntes nada. Te explica su vida. Acaba de acabar la carrera.
Derecho y economía, nada menos. En realidad son dos carreras, jajaja. Y eso que
empezasteis en la facultad el mismo año.

Que hijodeputa, no llevas ni un minuto mirándole sus Rayban de 100 pavos y ya
tienes ganas de escupirle, o darle un bofetón o algo.

Pero a él lo que le gusta es escribir. Tiene un blog. Te encantaría, te dice. Te dice
incluso el nombre, y es un nombre de puta madre, y tres segundos después te ves
sacando el móvil, maldito imbécil, para apuntar la dirección en el bloc de notas,
sabiendo que no vas a entrar en tu vida, hasta para eso eres cobarde. Se ve que ahí
explica sus viajes por África y Asia, que esa es su verdadera pasión, VIAJAR.

Se ve que aprendes mucho de ti mismo o algo, cuando compartes cosas con gente
que no tiene nada que compartir. Y deberías preguntarle si las Ray-ban también las
comparte. Pero no lo haces. En vez de eso escuchas como sale cada día a correr, por
la mañana, bien temprano, y te ves diciendo que tú no tienes tiempo para eso, es la
excusa de tu vida, gran comodín.

Pero él está fuerte, fuerte y atlético, y tú te has engordado. Te has echado a perder.
Estás hecho una mierda. A su lado eres una parodia del género humano.

Seguro que ha dejado de fumar. Es el hijo que tu padre querría. Tu madre no, a tu
madre le da igual, tu madre sería capaz de soportar cualquier basura de hijo. Lleva
23 años haciéndolo, joder como te quiere tu madre.

Y te explica que lo ha dejado con la novia, y por un momento quieres gritar VAMOS
JÓDETE pero se ve que ya no estaban enamorados y que ha conocido a otra hace
un mes y que esta otra que ha conocido hace un mes es la mujer de su vida, que
esas cosas se saben desde el principio. Te dice que cuando Dios cierra una puerta
abre una ventana y a ti te están entrando unas ganas tremendas de darle una ostia a él, a su
sonrisa perfecta y al mismísimo Dios si hiciera falta.

Su discurso es un manual de autoayuda. Si lees entre líneas, te dice que la vida es la
polla en vinagre, el rollo de “si es un problema tiene solución y si no tiene solución
no es un problema” así que tranqui. Y a ti te gustaría decirle que te estás muriendo,
que tienes una enfermedad muy terminal y muy degenerativa y que a ver que frase
tiene para eso. Debería dar gracias que no tengas un palo enorme en la mano y
unos cojones de similares dimensiones.

Y el tío se despide. Apretón de manos doble, /el regreso/ y palmadita en la espalda.
Ni siquiera ha permitido que seas tú el que decida cuando acaba la conversación,
no eres dueño de nada. Te despides sonriendo. Sonriendo como un fracasado. Eres
patético, eres una vergüenza.

Y entonces, cuando ya parece que todo ha acabado, se apodera de ti una energía de
origen desconocido, decides hacer justícia, decides ejercer el derecho a la venganza
de todos los que se tienen que comer semejante mierda y te giras mirándole a su
nuca que se aleja y le gritas

                                              HIJODEPUTA HIJODEPUTA

                                           (así, muy fuerte y dos veces)

Eres el amo.

Eres un héroe.

Eres William Wallace.

Pero en el último momento, el tío se gira, y le ves la sonrisa perfecta y simétrica
y su pelazo y sus Ray-ban y sus dos carreras y su vida y su todo y te dice: que
cachondo!


Eres un cachondo.

Diciembre 31, 2012
BARCELONA

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Diciembre 31, 2012
LONDON

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Diciembre 20, 2012
Larga vida al gato, suya es la tierra

Kinki

Monta ronda como un centinela. Avanza lentamente pero con decisión, de un lado al otro del marco de la puerta. Cuando así lo cree oportuno, descansa su cuerpo escondiendo sus garras traseras con el pelaje canela y nata, asomando sus ojos felinos y atentos por el hueco que lleva a la escalera, esperando amenazas, detectando intrusos, dispuesto a lo que sea.

Es un perro guardián, Can Cerbero noble y fiel.

Consciente de mi inmovilidad, decide que alguien debe protegerme. Lo asume como su deber, y es objeto de orgullo el cumplir la tarea con eficiencia. Jamás ha hecho otra cosa en 5 años que comer, lamerse y cagar, y entremedio dormir. Pero hay trabajo. “Es el momento de levantarse, soldado” se dice el gato “ Has esperado toda una vida para esto” y añade mientras se despereza “cantarán canciones durante siglos honrando tus gestas”.

Es un dragón en un castillo, peligro para los peligros.

Es un profesional. Si oye un ruido, por leve que sea, antes entorna las orejas puntiagudas que los ojos hacia el origen del sonido. La cola timonea agitando el aire, a modo de detector de minas. De vez en cuando alcanza una posición elevada, para sentarse sobre sus patas traseras. Todo él es orgullo. Es el señor de su casa. Ha nacido para ser gato con dominios y derechos.

Es el puto Rey León, suya es la tierra que protege.

El gato pesa como un perro pequeño, o como un zorro mediano. Un anciano o un niño pueden tener problemas para levantarlo a pulso. Ha sacrificado parte de su agilidad para ganar en fuerza, han sido años de entrenamiento durmiente. No te acerques sin decisión o con malas intenciones, pues este gato no avisa. Maúlla poco, solo cuando es necesario, no es uno de esos gatos a los que se les va la fuerza por la boca.

A este gato no le jodes.